Ocurre a menudo que empiezo un libro y, acto seguido, lo abandono. No por falta de interés, sino por sentir que perderse en sus páginas en el momento adecuado hará que viva una experiencia inigualable. En diciembre de 2025 empecé este libro de Robbie Arnott y supe que era uno de esos casos. ¿El resultado? Te lo encuentro en esta reseña de Limberlost.
Limberlost es una novela que, de alguna manera, te hace sentir en paz. Pese a lo oscuro del contexto, marcado por la guerra y la miseria, también por la enfermedad, la angustia o la incertidumbre, el libro transmite una calma notable. Sucede, en parte, por la descripción de los paisajes, de la naturaleza, con quien se establece una conexión constante. Ésta tiene un protagonismo implícito en toda la historia, acompañando a Ned, nuestro protagonista, en diferentes etapas de su vida.
Ned, un adolescente, joven adulto, hombre, anciano… que observa el mundo con unos ojos que invitan a descubrir, a observar el mundo que nos rodea. Un personaje que resulta entrañable, al que es imposible no coger cariño. Un protagonista que logra que la historia avance y retroceda —el libro cuenta con saltos en el tiempo que favorecen mucho— sin que el interés decaiga, porque unx desea acompañarlx y vivir sus pequeñas aventuras.
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No fue orgullo, sino algo mucho más simple. Una especie particular de felicidad: la que uno siente que se ha ganado.
¡Sigo con la reseña de Limberlost! Ned y los personajes secundarios que lo rodean; relaciones que me han atrapado por distintos motivos. Ned con su padre, William, con falta de comunicación y un orgullo que no cabe en el pecho. Con sus hermanos, Toby y Bill, ausentes por la guerra, pero presentes en sus recuerdos. También con su hermana, Maggie, ofreciendo una de cal y otra de arena. Y con Callie y Jackbird, relaciones especiales que ofrecen toda clase de sorpresas en la historia. Relaciones que se muestran sinceras y reales. Son las que yo, como ser real, tengo con mi entorno. A veces, alegres, cariñosas, ilusionantes; otras, tensas, preocupantes, irascibles.
He acabado Limberlost con la sensación de que hace mucho tiempo que no leo una historia tan especial. La misma sensación que tuve cuando leí Dura una eternidad y en un instante se acaba. La sensación de que este libro vivirá mucho tiempo dentro de mí.


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