El julio pasado compré este libro en mi librería de confianza (hasta siempre, Tipos Infames). Le pedí a mi librero de confianza (hasta siempre, persona cuyo nombre no recuerdo ahora mismo; pido perdón) un libro que, sin ser «facilón», me hiciese desconectar, tener el encefalograma plano y, por qué no, reírme un poco. En mi mente, aparecían libros como Los asquerosos o Wilt. ¿Acertó el librero con la obra de Paul Ewen? Te lo cuento en esta reseña de Francis Plus: cómo ser un autor público.
No me haré de rogar: acertó muchísimo. Me ha gustado muchísimo. Cumple exactamente con lo que se me prometió: un libro sin una trama superprofunda que entretiene mucho. Y que, además, tiene algo muy difícil de conseguir: que pases páginas sin darte cuenta.
El personaje de Francis Plug es una delicia. Seguir sus andanzas de jardinero con serios problemas con la bebida mientras trata de convertirse en escritor es un regalo. Porque, aunque da vergüenza ajena, aunque se mete en situaciones imposibles, en enredos de los que unx espera que salga ileso por pura compasión, lo que cuenta es esa sensación de estar viendo un accidente del que no puedes apartar la vista. Sabes que va a salir mal. Sabes que va a empeorar. Y, aun así, necesitas seguir leyendo.
El formato ayuda mucho. Los capítulos, estructurados en torno a distintos encuentros literarios, funcionan casi como relatos independientes. Eso le sienta muy bien al libro: aligera aún más una lectura ya de por sí ligera. La narración en primera persona es sencilla, directa. Y las interacciones sociales —todas construidas a través de diálogos transcritos— son una fantasía. Hay momentos de carcajada limpia.
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Los escritores no hacen amigos, los pierden. Sobre todo, los escritores borrachos.
¡Continúo con la reseña de Francis Plug: cómo ser un autor público! Me gusta mucho la idea de retratar, desde el humor, los entresijos del mundo literario. Porque, aunque todo esté pasado por el filtro de la exageración y el esperpento, hay muchas verdades. Lo difícil que es escribir un libro. Lo más difícil todavía que es publicarlo. Y ya no digamos vivir de ello. El libro se ríe de todo eso, pero también lo expone con bastante acierto.
Es cierto que el tramo final, quizás, podría haberse acortado un poco. Hay un momento en el que parece que el autor entra en un pequeño bucle de situaciones que repiten esquema, y unx tiene la sensación de que podría haberse ido cerrando antes, pero no es algo que empañe la experiencia ni que reste valor al conjunto.
Hacía muchísimo tiempo que no me divertía tanto con un libro.


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