Directo a mi top 3 de libros favoritos de Joël Dicker. El primer puesto sigue siendo para La verdad sobre el caso Harry Quebert. El segundo, para El libro de los Baltimore. Y éste, Un animal salvaje, se queda con el tercero. Marcus Goldman, pese a todo, sigues siendo detestable. Que conste en esta reseña de Un animal salvaje.
Después de una serie de libros que, siendo sincero, no me enamoraron —correctos, entretenidos, pero sin ese «algo» de sus primeras novelas—, Dicker regresa con una historia que se aleja del molde habitual, y ahí, precisamente ahí, está el acierto.
❝
Se preguntó si se podía admirar y aborrecer al mismo tiempo a alguien por idénticas razones: era la mismísima definición de la envidia.
No queríamos otro asesinato que se resuelve en las últimas páginas. Queríamos esto: un atraco que funciona como excusa para hablar de otras cosas. De relaciones que se agrietan, de la culpa, del desgaste del día a día, del acoso. De la incapacidad de decir lo que sentimos. También de atracos, claro. No se olvida de eso. Y menos mal, porque los atracos son sexis. Me encantan los atracos.
Hay tensión, giros, capítulos que se devoran. Personajes que no sabes si quieres abrazar o tirar por la ventana. Hay, sobre todo, la sensación de que Joël Dicker ha vuelto a disfrutar escribiendo. Y se nota. Y se agradece.
Lo recomiendo en esta reseña de Un animal salvaje. El libro, claro. No llevar a cabo un atraco.


0 comentarios