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Reseña Tokio Blues, Norwegian Wood
392 páginas

Reseña Tokio Blues, Norwegian Wood

Mientras aterriza en un aeropuerto europeo, Toru Watanabe escucha una vieja canción de los Beatles que le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de los años sesenta. Recuerda entonces con melancolía a la misteriosa Naoko, la novia de su mejor amigo de la adolescencia. El suicidio de éste les distanció durante un año, hasta que se reencontraron e iniciaron una relación íntima. Sin embargo, la aparición de otra mujer en su vida lleva a Toru a experimentar el deslumbramiento y el desengaño allí donde todo debería cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte.

Y qué digo yo...

El libro no es una novela sencilla por el tipo de preguntas que plantea y las emociones que remueve. Murakami construye una historia que avanza lentamente, sin sobresaltos, pero con una carga emocional que se acumula en cada página. Te cuento por qué en esta reseña de Tokio Blues, Norwegian Wood.

A través del protagonista, Toru Watanabe, el autor nos introduce en un período de juventud marcado por la muerte, el deseo, la culpa y la imposibilidad de avanzar del todo. La narración se sostiene, sobre todo, en las relaciones humanas: algunas inestables, otras contradictorias, y casi todas incompletas. Los personajes que aparecen en la vida de Toru, especialmente Naoko y Midori, no están ahí sólo como elementos decorativos, sino como reflejo de distintas formas de enfrentar el dolor, la ausencia o el miedo a no encajar.

Uno de los principales aciertos del libro es su capacidad para abordar temas como el suicidio, la salud mental o el aislamiento sin caer en dramatismos ni moralejas. No hay una intención de justificar a nadie, ni de dar respuestas claras. Sólo se muestra lo que hay: personas jóvenes intentando sobrevivir con lo que tienen, muchas veces sin saber cómo.

Murakami escribe desde la contención. No fuerza emociones, no subraya lo que se supone que debe doler. Y, aun así, algunas escenas o diálogos tienen más impacto que muchos libros que lo intentan de forma explícita. Aquí no hay catarsis. Hay repetición. Hay confusión. Hay personas que no saben muy bien por qué siguen adelante, pero lo hacen.

El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso.

¡Seguimos con la reseña de Tokio Blues, Norwegian Wood! El libro también plantea una idea que se repite constantemente en la narrativa de Murakami: la imposibilidad de cerrar ciertos capítulos. Algunas relaciones no tienen resolución. Algunas pérdidas no se superan. Y, sin embargo, la vida sigue. Aunque no sepamos muy bien hacia dónde.

Tokio Blues, Norwegian Wood funciona si se lee sin expectativas de encontrar respuestas ni redenciones. Su fuerza está en lo que no se dice, en los silencios, en los vacíos. En mostrar cómo, muchas veces, vivir implica arrastrar cosas que no se terminan de entender del todo.

Título: Tokio Blues, Norwegian Wood. Autor: Haruki Murakami. Editorial: Tusquets Editores. Edición: 2005.

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