Hay historias que atrapan por lo que cuentan y otras que lo hacen, sobre todo, por los personajes que habitan en ellas. La de Pedro Lemebel es una de esas historias. Porque engancha, sí, pero lo hace con unos personajes inolvidables que hacen mejor la experiencia. Te cuento más en esta reseña de Tengo miedo torero.
El contexto en el que se mueve el libro está muy bien construido: la dictadura de Pinochet, la homofobia, los grupos de rebelión, las cargas militares… Lo interesante es que todo ese clima opresivo aparece integrado de forma natural en la trama. El autor no se detiene a explicarlo, sino que son los propios personajes quienes te cuentan el mundo que los rodea.
Entre todos ellos, destaca, por razones obvias, nuestra protagonista, la Loca del Frente. Qué personaje tan carismático, tan arriesgado y, a la vez, ideal para contar una historia como ésta. Me ha atrapado su forma de hablar, de pensar, de sentir; todo. Me ha excitado en sus momentos más eróticos, me ha entristecido con sus desesperanzas y me ha fascinado con sus anécdotas de vida. Es imposible no cogerle cariño, no querer quedarse con ella un poco más.
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Déjame estar triste, es la única forma que conozco de estrujar la felicidad, para que después no me pene.
¡Sigo con la reseña de Tengo miedo torero! Aunque el foco está puesto en la historia de la Loca del Frente y Carlos, la trama secundaria —la vida del Dictador junto a su mujer— me ha parecido especialmente fascinante. Por un lado, ofrece una versión ficticia de Augusto Pinochet que no renuncia a mostrarlo como lo que fue: un dictador entregado al abuso. Por otro, introduce a un personaje que roba escenas: la Primera Dama. Sus prácticamente monólogos ante su marido son de una exquisitez absoluta. Leería, sin problema, un libro entero protagonizado por ella.
Si tengo que ponerle un pero al libro, es su extensión (¡quiero más!). Me quedaría a vivir en él. Leerlo sin parar, sin que se acabara nunca. Porque Lemebel cuenta una historia potente, sí, y lo hace hasta el final; sobre todo, al final. Un final perfecto por realista. No el que unx desea, pero sí el que encaja. Un cierre coherente que muestra la evolución de la Loca del Frente, que, por primera vez, con los pies en la tierra, toma decisiones conscientes y dolorosas. Porque así es la vida.
De verdad, qué historia tan buena.


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