Lorena me escribió por correo. Había descubierto mi proyecto —le había encantado; sobre todo, las estanterías— y se preguntaba si estaría interesado en leer su libro, un conjunto de relatos con foco en las mujeres. Leí la sinopsis y me convenció; vi que era de Gran Canaria y supe que tenía que decirle que sí. En esta reseña de Tener una voz, te cuento qué me ha parecido.
El libro reúne una serie de relatos marcados por una misma mirada y un mismo tono. No es una colección dispersa, con textos aislados, sino una propuesta cohesionada y coherente, tanto en lo temático como en lo formal. La autora escribe desde los márgenes —emocionales, familiares, económicos— con una voz cercana que prescinde de lo anecdótico para apostar por la concisión (prueba de ello es la extensión de la obra: 102 páginas).
Tener una voz se mueve en un territorio casi onírico, construido a partir de un lenguaje poético que no renuncia a la acción ni al diálogo, pero que da prioridad una narración más lírica, más atmosférica. Ese espacio, a medio camino entre el sueño y la vigilia, funciona como refugio, pero también como pesadilla: aparecen el dolor, la culpa, la pérdida o la frustración vital.
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Puedo escribir para pensarme. Y cuando me pienso me veo más clara, y con tanta claridad me veo esclava.
En estos relatos se habla de vivir en los márgenes (El vertedero, Me acuerdo de cuando); de la traición o el abandono familiar, de esa herencia difícil de romper (Olor a vainilla, Ser buena); de asumir que no somos quienes queríamos ser y preguntarnos si aún estamos a tiempo de cambiar (Pum, pum, El Soledad). También de la muerte, el duelo o el peso de lo que permanece (Los vivos, Diario de una muerta).
La propuesta de lorena lópez medina no parece pensada —o, al menos, así lo he percibido yo— para una lectura rápida ni para impactar inmediatamente. Creo que es un libro que pide que se lea de forma pausada, prestando atención a los mensajes que atraviesan cada relato. Porque, si unx lo hace así, se dará cuenta de que el libro gana en su conjunto, cuando se entiende qué quiere contar la autora. En ese momento, en ese preciso momento, es que unx ve que toda su fuerza. Porque la tiene.


Precioso. Es uno de esos libros a los que vuelves, porque siempre hay algo nuevo que descubrir en cada voz.