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Reseña Te di ojos y miraste las tinieblas
176 páginas

Reseña Te di ojos y miraste las tinieblas

Escondida entre riscos lejanos, en algún remoto lugar de las Guillerías transitado por cazadores de lobos, bandoleros, emboscados, carlistas, hechiceras, maquis, pilotos de rally, fantasmas, bestias y demonios, la masía Clavell se agarra al suelo como una garrapata. Es una casa, sobre todo, habitada por mujeres, y donde un solo día contiene siglos de recuerdos. Los de Joana, que para encontrar marido hizo un pacto que inauguró una progenie aparentemente maldita. Los de Bernadeta, a quien le faltan las pestañas y, de tanta agua de tomillo que le vertieron en los ojos cuando era una niña, acabó por ver lo que no debía. Los de Margarida, que en vez de un corazón entero tiene uno de tres cuartos, rabioso. O los de Blanca, que nació sin lengua, con la boca como un nido vacío, y no habla, solo observa. Estas mujeres, y más, hoy preparan una fiesta.

Y qué digo yo...

Irene Solà es una de esas voces literarias que, cuando descubres, te llenan de una alegría profunda y serena. Me ocurrió hace unos años con Canto yo y la montaña baila, y, con Te di ojos y miraste las tinieblas, he vuelto a experimentar esa fascinación que sólo las obras verdaderamente especiales pueden provocar.

Este libro, que podría describirse como un cuento de hadas contemporáneo, despliega una sutil y poderosa fusión entre ficción y realidad, donde los límites se desdibujan y se confunden. Pero Te di ojos y miraste las tinieblas es mucho más que eso. Es una reflexión intensa sobre el poder inquebrantable de los vínculos que nos sostienen: esos lazos invisibles que nadie puede arrebatarnos ni robarnos. Es una celebración de la sororidad y del feminismo, fuerzas implacables que luchan, vencen y transforman el mundo a pesar de las adversidades.

La novela también indaga en el paso del tiempo y en la supervivencia, un proceso que no siempre es sencillo ni bello, y que rara vez transcurre de forma rápida. Solà aborda estas temáticas con una delicadeza y una profundidad que invitan a la reflexión pausada.

Lo peor de todo no es morirse. Lo peor es la soledad.

Dividido en seis momentos del día —madrugada, mañana, mediodía, tarde, atardecer y noche— el libro presenta en su primera parte una complejidad que puede desconcertar. Los personajes aparecen y desaparecen casi como fantasmas, entrelazándose en relaciones misteriosas que, al principio, la persona lectora no termina de comprender. Este primer tramo exige paciencia y una entrega plena al lenguaje y la atmósfera que crea la autora.

Pero, cuando, finalmente, la historia hace «clic» en la mente, todo se transforma. La lectura se vuelve más ligera, y el relato se revela como una experiencia grandiosa e inolvidable. En ese momento, unx siente el deseo de regresar al principio, para releer la novela con otros ojos: unos ojos que ya entienden, aceptan y se maravillan con la magia y lo imposible que se esconden en cada página.

Te di ojos y miraste las tinieblas es, en definitiva, un viaje literario hacia lo profundo de la existencia, una invitación a mirar las tinieblas no con miedo, sino con fascinación y esperanzaIrene Solà nos regala, una vez más, una obra que permanece en el alma mucho tiempo después de terminarla.

Título: Te di ojos y miraste las tinieblas. Autora: Irene Solà. Editorial: Editorial Anagrama. Edición: 2023.

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