En la carrera tuve un profesor de Estructura Social Contemporánea cuyas clases consistían, básicamente, en leer diapositivas físicas de la forma más aburrida posible. Al leer el libro, no he podido evitar acordarme de él y pensar: «Ojalá pudiera volver a aquel momento con este libro en la mano para decirle: “Toma ejemplo”». Explico el porqué en esta reseña de Quiero y no puedo.
Raquel Peláez, con su estilo fresco y brillante, me ha enseñado mucho más de lo que esperaba. Su manera de abordar temas complejos y a veces invisibilizados —desde la cultura, la identidad, hasta las contradicciones sociales— es una lección de vida y de conocimiento accesible que sorprende y engancha.
Por ejemplo, he descubierto que, a mi manera, yo también soy un poco pijo —no me sorprende; mi madre siempre me ha dicho que tengo «alma de rico»—. Pero, más allá de eso, me he dado cuenta de cuánto aspiro a una vida que, en realidad, no está hecha para mí. Esa tensión entre deseo y realidad, entre lo que somos y lo que queremos ser, está reflejada con una honestidad y un humor que me han dejado pensando.
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Se me encienden todas las alarmas cuando a los derechos se les empieza a llamar privilegios.
Seguimos con la reseña de Quiero y no puedo. El libro está lleno de detalles fascinantes que nunca imaginarías que pudieran resultar interesantes: desde la historia de por qué las pelucas se pusieron de moda en el siglo XVI, hasta referencias actuales y mordaces, como ese «un nanosegundo en el metaverso» de Tamara Falcó, o la historia curiosa del «fachaleco». Cada una de estas pinceladas convierte la lectura en un viaje por la cultura popular, la historia y la sociedad, todo con un toque irónico y ligero que invita a seguir leyendo sin pausa.
Si quieres aprender, reírte y mirar con otros ojos aspectos cotidianos de nuestra realidad y de la historia reciente, Quiero y no puedo es, sin duda, tu libro. Un texto que combina humor, crítica social y anécdotas sorprendentes para demostrar que el ensayo también puede ser divertido.


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