No me andaré con rodeos en esta reseña de Payaso: si buscas un libro ligero que mezcle thriller con comedia a la vez que lanza potentes mensajes sobre la precariedad laboral, el abuso de poder o el precio de la vivienda, la historia de Luis Maura está hecha para ti.
El libro se divide en dos líneas temporales: una presente, que comienza con la huida del protagonista de la policía, y otra pasada, que muestra la cotidianeidad de su protagonista, Miki, un actor que no logra alcanzar el éxito. Estas dos líneas se alternan de forma continua, con capítulos dedicados a una y a otra. Establecen un juego lleno de ritmo que invita a leer más y más.
En estas líneas temporales, conocemos a personajes carismáticos como Gloria Stars, Loreto o la Butcher, mujeres que acompañan y apoyan a Miki en diferentes contextos y momentos de su vida. Son ellas, las mujeres, no ellos, los hombres, quienes lo sostienen. Porque es bien sabido que, detrás de todo hombre homosexual, hay una gran mujer dispuesta a dar la cara por él.
En contraposición a estas mujeres están ellos, los hombres: Bosco y Chema. Dos personajes que representan lo peor de la alta clase; seres dispuestos a vender su alma al diablo con tal de lograr sus objetivos. Reflejan lo peor del poder, del dinero, que todo lo compran, que todo lo destruyen. Son ellos, no ellas, quienes arrastran a Miki a la oscuridad, especialmente en un capítulo que supone un punto de inflexión. Un capítulo que resultará incómodo a quienes quieran sentirse incómodxs y encantará a quienes estén dispuestxs a ver la verdad: en la industria audiovisual, como en otras, no es oro todo lo que reluce.
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Los pobres somos urracas atraídas por el brillo, polillas que se empeñan en ir hacia la luz, aunque mueran achicharradas o tras golpearse una y otra vez con la misma bombilla. Va en nuestra naturaleza. Nos dejamos cegar por el resplandor.
¡Sigo con mi reseña de Payaso! En el libro de Luis Maura, la acción está asegurada. Una acción que resulta efectista, con ambigüedades que descolocan en el momento en que unx descubre que lo que creía no era cierto, pero también efectiva, porque todo encaja, todo funciona; no hay trampa ni cartón. Y, si esto ocurre, es porque el autor es capaz de escribir con naturalidad.
¿Natural en qué sentido? En la narración, nos sumerge en la mente de Miki para entender cada una de sus decisiones. Nos ayuda a ver sus inseguridades, sus aspiraciones, sus traumas del pasado, sus fracasos amorosos. En los diálogos, apuesta por conversaciones reales que tendrían personas reales. No utiliza un lenguaje lleno de florituras, con palabras que no se utilizan en la vida que no pertenece a la ficción. Escribe y se expresa como lo haríamos tú y yo. Es ahí, precisamente ahí, donde unx sabe que el libro merece la pena.
Porque merece la pena.


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