Si esperas encontrar una historia llena de acción espacial, este libro no es para ti. Porque la misión de estos astronautas es sólo un punto de partida, casi una excusa, para hablar de la humanidad, que todo lo pervierte; de la familia, que no siempre es la que se espera; y de las expectativas, que rara vez se cumplen.
A lo largo de 16 órbitas, la autora reflexiona sobre estas cuestiones —y muchas más— que se entremezclan con la rutina técnica y emocional de una misión espacial, dibujando un retrato humano y profundo. Samantha Harvey convierte el silencio del espacio en un espejo, donde cada personaje proyecta sus dudas, sus contradicciones y sus heridas. No hay grandes explosiones ni tecnología futurista: aquí lo importante no es el universo exterior, sino el universo interior.
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¿A quién se le ocurre algo así? ¿Tratar de vivir donde es imposible prosperar?
El gran «pero» que pongo es el tramo final (órbitas 14–16), con el que he tenido la sensación de que la autora quería completar el esquema narrativo sin tener del todo claro qué contar, especialmente después de una órbita 13 impecable que podría haber servido como cierre perfecto. A veces, menos es más.
Aun así, Orbital es una lectura que merece la pena por su enfoque intimista y su capacidad para utilizar un escenario extraordinario —una estación espacial— para hablar de lo más ordinario, lo más frágil y, al mismo tiempo, lo más universal: los vínculos humanos, los vacíos que arrastramos y la necesidad de reconciliación con nosotrxs mismxs.


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