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Reseña Mis últimos 10 minutos y 38 segundos en este extraño mundo
368 páginas

Reseña Mis últimos 10 minutos y 38 segundos en este extraño mundo

El cerebro permanece activo hasta diez minutos después de que el corazón deje de latir. Durante ese lapso, mientras el cuerpo de Leila yace en un cubo de basura a las afueras de Estambul, el tiempo fluye y, minuto a minuto, le trae un nuevo recuerdo: la infancia con su padre y sus dos madres en una casa grande y antigua de una apacible ciudad de Turquía; los chismorreos de las mujeres mientras los hombres van a la mezquita; la huida a Estambul para escapar de los abusos y las mentiras familiares y de un matrimonio concertado; el amor hallado de manera inesperada en el burdel de Mamá Amarga… Y los cinco amigos que conoció en el camino, su verdadera familia que, al tiempo que su vida agoniza, tratan desesperadamente de encontrarla.

Y qué digo yo...

Mis últimos 10 minutos y 38 segundos en este extraño mundo es una de esas novelas que te desgarran en silencio. Inquietante, cruda, repleta de horrores demasiado reales, Elif Shafak no pretende ofrecer consuelo fácil ni evasión. Y, sin embargo, entre las sombras que lo recorren, este libro también irradia luz. Porque, más allá del dolor, habla de la lealtad que no se tambalea, de la lucha por la dignidad arrebatada, del amor más honesto, el que nace entre quienes no tienen más que lxs unxs a lxs otrxs.

Dividido en tres partes —mente, cuerpo y alma—, el libro acompaña a Leila Tequila —con «i» latina, como ella insiste, reivindicando su nombre y su identidad— en un recorrido por su vida. Desde el primer instante, sabemos su destino: Leila ha sido asesinada, y en los escasos diez minutos y treinta y ocho segundos posteriores a su muerte, su mente repasa su existencia con una precisión emocional desarmante. Cada minuto es un recuerdo, y cada recuerdo se activa con un sabor, un olor, una imagen. Fragmentos sensoriales que abren puertas al pasado.

Y es ahí donde el relato se despliega con fuerza: en ese repaso a una vida marcada por la exclusión, el abandono y la violencia, pero también por la ternura, la amistad radical, la complicidad. En el corazón de esta historia está su «familia de agua», ese grupo de inadaptadxs y rechazadxs por la sociedad que hacen lo imposible por salvarse entre sí. Son ellxs quienes le dan al libro su alma. Porque el amor que nace entre los márgenes suele ser el más libre, el más valiente, el más real.

Que este sitio te parezca seguro no significa que sea el mejor para ti —replicó el corazón—. A veces, el lugar donde nos sentimos más seguros es aquel al que menos pertenecemos.

Shafak escribe sobre la Estambul de mediados del siglo XX con una mirada profundamente crítica, pero nunca exenta de belleza. La ciudad es personaje y testigo, es refugio y cárcel, escenario de una hipocresía social que castiga a quienes no encajan en los moldes religiosos, morales o sexuales impuestos. Es una Estambul de luces y sombras, como el mundo entero, donde el peso de la norma siempre cae con más violencia sobre los cuerpos y las almas disidentes.

Y, sin embargo, este relato trasciende lo localPorque la historia de Leila es, tristemente, universal: la de quienes fueron silenciadxs, ignoradxs o despreciadxs por ser distintxs. Una historia que, aunque ambientada en un tiempo y lugar concretos, sigue reverberando hoy, ahora, aquí.

Con esta novela, Elif Shafak no sólo emociona: incomoda, denuncia, interpela. Te obliga a mirar de frente. Y, al terminar, unx no olvida. Porque, como Leila

Título: Mis últimos 10 minutos y 38 segundos en este extraño mundo. Autora: Elif Shafak. Editorial: Lumen. Edición: 2020.

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