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Reseña Mientras dormías, cantabas
192 páginas

Reseña Mientras dormías, cantabas

En un piso de la periferia de Santiago de Chile, la Nochevieja se torna más extraña que nunca. Marta observa el cadáver de su hermana en busca de revelaciones. No está claro si en esos días la cumbia hace más o menos dolorosa la autopsia, pero el baile sucede a los abrazos y la intimidad florece como una llaga en la boca.

En esta novela de cuidada hondura, la gramática del baile y la de los afectos se reproduce entre confidencias, el diario íntimo de una familia que podría ser la nuestra, cuando toca habitar un territorio inhóspito. En un mismo plano secuencia, con una prosa excéntrica y vigorosa, vemos estrecharse los cuerpos en los espacios de la ausencia, en la vaga y mutua comprensión del daño. Vestidos de vulnerabilidad para la ocasión, los personajes de esta historia logran componer una melodía con el vacío y el silencio, con la metralla y la caricia, con el sueño y el apagón. Y lo que vibra es la tenue esperanza de lo que no vendrá.

Y qué digo yo...

El libro está lleno de tantas bondades que, seguramente, no le haré justicia –no en estas líneas–, pero eso no me va a impedir decir lo que pienso. ¡Yo he venido aquí a hablar de mi opinión! ¡La prueba es esta reseña de Mientras dormías, cantabas!

Para romper el hielo, comentaré que me gustan los libros en los que el título hace aparición en sus páginas, aunque sea sutilmente, casi superficial. En Mientras dormías, cantabas ocurre, pero la forma en que lo hace es mucho más interesante. Porque el título es una anécdota que es parte del relato, una curiosidad que despierta cierta simpatía.

Ahora sí: hablemos del libro. 

Si vas a tener la osadía de sentarte frente al mar, debes estar dispuesta a correr. Un mar siempre puede recogerse y llevárselo todo.

Me gusta que N. Pino Luna sea capaz de transmitir tanto en tan pocas palabras, con capítulos cortos que narran historias llenas de miedos, anhelos, recuerdos, esperanzas. Son capítulos que te invitan a leer más y más, porque la manera en que están escritos resulta casi hipnótica. Se lee con una sencillez brutal; sobre todo, por los cambios continuos de protagonistas, que nos llevan de unas vidas a otras, que nos sumergen de lleno en sus pensamientos y sentimientos.

Sin embargo, pese a este salto entre personas, el libro habla, principalmente, sobre un mismo tema: el dueloEl duelo ante lo que hemos perdido, ante lo que nunca hemos tenido, ante lo que soñamos con tener. También hay espacio para otros temas de igual importancia, como el abuso de las fuerzas policiales, los conflictos familiares o la enfermedad, reflejada en quien la sufre, pero también en quien acompaña.

Para escribir, concluyó un día, hay que estar vivos; para amar también.

¡Todavía queda reseña de Mientras dormías, cantabas! De todo lo que he mencionado se habla con una nostalgia que está presente en cada palabra, en cada página, en cada capítulo, en cada parte del libro. Aunque N. Pino Luna recurra a la música, otorgándole un papel protagonista, la nostalgia no desaparece, ni siquiera en los momentos de mayor facilidad.

Porque Mientras dormías, cantabas habla, en realidad, de cómo cada persona vive su vida, con sus luces y sus sombras, a su manera. Pero, sobre todo, de cómo muchas veces buscamos algo, quién sabe qué, y, al final, nos damos cuenta de que no lo necesitamos. Ni lo queremos.

Título: Mientras dormías, cantabas. Autora: N. Pino Luna. Editorial: Yegua de Troya (Caballo de Troya). Edición: 2025.

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