Tenía miedo de empezar este libro. La sinopsis me había llamado muchísimo la atención, pero había leído algunas reseñas de personas a las que sigo y, en general, no eran muy entusiastas. Por eso empecé a leer siendo precavido, deseando que mi intuición no me fallase. Te cuento el resultado en esta reseña de Me gusta así.
Para nada me ha decepcionado. A mí me ha encantado.
El libro está formado por varios relatos, y prácticamente todos me han entusiasmado. Me gusta mucho la forma en que la autora se mueve en lo cotidiano, en lo mundano, en esas pequeñas batallas del día a día: pagar el alquiler, intentar llegar a fin de mes, cuidar de otras personas, conocer a alguien nuevo, sobrevivir al trabajo… cosas aparentemente pequeñas que, en realidad, sostienen gran parte de nuestras vidas (ojalá no fuese así).
Todos los relatos están protagonizados por mujeres de distintas edades que, en general, comparten algo: hablan sin tapujos. Sin rodeos. Sin callarse demasiado. Y eso hace que las historias tengan una voz muy directa, muy cercana. También ayuda mucho el tono del libro. Es ligero, ágil, con bastante humor, lo que causa que los relatos se lean con una facilidad enorme. Entras rápido en cada historia y, cuando quieres darte cuenta, ya estás en la siguiente.
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Pensaban que yo era única y divertida, atrevida y espontánea, pero en realidad solamente era pobre.
¡Sigo con la reseña de Me gusta así! Otra cosa que me ha gustado —y que sé que no ha convencido a todo el mundo— es cómo terminan casi todos los relatos. Acaban arriba, casi de forma abrupta, como si alguien cortara la escena justo cuando algo más está a punto de ocurrir. Da la sensación de que la historia sigue más allá, de que lo que hemos leído sólo un fragmento de algo más grande. Porque así es la vida y, sobre todo, la ficción, ¿no? Sólo conocemos una parte de la historia.
Curiosamente, esto es algo que he visto «criticar» en varias reseñas. Y a mí, sin embargo, me ha funcionado muy bien. Supongo que es la enésima prueba de que la lectura de un libro siempre, incluso cuando no queremos, es subjetiva: lo que a unxs lxs saca de la historia a otrxs nos puede parecer parte de su encanto.
Si tuviera que elegir mis tres relatos favoritos del libro, me quedaría con Café irlandés, Aduendados y Hablar tanto de amor.


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