Un poco de contexto, de literatura, antes de comenzar la reseña de Mammalia… El entorno volcánico es distopía. La ceniza, el fuego, el granizo. El entorno es tristeza. Está cubierto. Es violento, es salvaje, es dañino. La culpa no es suya. Es nuestra, de nuestro actos, de nuestras decisiones. No nuestras, no. Del ser humano.
Mammalia es una historia llena de misterio e intriga. Durante gran parte del relato, sabes que ocurre algo. La autora te lo dice abiertamente, no se corta, no se esconde, pero tú no sabes qué es. A veces, te deja alguna pista, frases cortas que sentencian y adelantan un hecho futuro. Tú sigues sin saber qué es. Aumenta la tensión.
Entonces, comienzan a desvelarse algunas cuestiones poco a poco, y tú haces tus suposiciones, formas tus teorías, las vistes con un lazo, las conviertes en hechos y piensas que ha sido demasiado fácil. ¿Cómo va a sorprender la autora el resto del libro? Resulta hasta decepcionante, ¿no? Y, entonces, la escuchas desde lejos. Una risa que lo inunda todo. La de Elisenda Solsona, que es consciente de que tú no lo eres. Tú no sabes que todo es un juego para sorprender. Eso es. Te haces una idea de lo que ocurre y, de repente, ¡zas! Es otra. La sorpresa.
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Engendrar la culpa igual que una semilla plantada en medio del cerebro, insertada hasta el fondo con el pulgar. A la fuerza.
¡Seguimos con la reseña de Mammalia! La sorpresa se construye gracias a distintos puntos de vista y tiempos, que la autora cambia de forma constante según lo que se quiera contar, según dónde se ponga el foco. A veces es en la mujer que quiere conocer su pasado; otras, en un entorno diseñado al milímetro, en el que todo resulta frío; otras, en lo que está por venir, uniendo las piezas de un puzzle que ya sabes que es complicado. Cuando esas piezas empiezan a encajar, te alegras de haberte creído demasiado listx, de haberte equivocado.
Mammalia es un libro de ciencia ficción, de misterio, de intriga. Lo dice la sinopsis. Pero, sobre todo, es una crítica mordaz al lado oscuro de la maternidad, que todo lo justifica, que todo lo defiende, que todo lo destruye. Un grito al cielo para anunciar, una vez más, que el fin nunca justifica los medios.
Si eres fan del tono y universo que presentan series como Orphan Black o Dark, dos de mis favoritas, este libro es para ti.


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