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Reseña La soledad del corredor de fondo
248 páginas

Reseña La soledad del corredor de fondo

Colin Smith vive en un barrio obrero de Nottingham con su madre viuda, el amante de esta y sus tres hermanos pequeños. Su vida no es ejemplar y tiene la sensación de que el mundo ya ha decidido por él. Cuando roba una panadería y acaba en un reformatorio, descubre algo inesperado: se le da bien correr. En la carrera solitaria de la madrugada encuentra un territorio propio, una claridad que no había conocido, y unos privilegios que no desea para sí, hasta que finalmente tendrá que elegir entre el éxito como héroe deportivo y la soledad del corredor de fondo. Alan Sillitoe reúne en este volumen mítico una descarnada colección de relatos centrados en el sombrío aislamiento de la clase obrera, en los pequeños delitos que se cometen para salir adelante y en la profunda ira que domina a los habitantes de las ciudades industriales, abocados a la desesperación, una realidad que sigue hoy tan vigente como lo fuera hace más de medio siglo.

Y qué digo yo...

Me gusta juzgar los libros por sus portadas. No son determinantes a la hora de decidir leerlos, pero sí me ayudan a poner el foco en aquellos que, de primeras, no habrían llamado mi atención. Esto ha ocurrido con este libro de relatos de Alan Sillitoe, que tiene, sin miedo a equivocarme, una de las portadas más bonitas de mi estantería. Te cuento más en esta reseña de La soledad del corredor de fondo.

Nueve son los relatos que conforman esta colección centrada, como adelanta la sinopsis, en el aislamiento de la clase obrera. O, mejor dicho, en el aislamiento de los hombres de clase obrera, porque son ellos, no ellas, quienes los protagonizan. En primera o tercera persona, descubrimos retales de las vidas de hombres que, sumidos en la miseria, actúan como únicamente saben. Bien o mal, según quien valore.

Adolescentes y hombres que tratan de mantener su dignidad intacta, como ocurre en La soledad del corredor de fondo o en El cuadro del barco de pesca. Hombres que sólo quieren ayudar mientras luchan contra la soledad, representados en Tío Ernest, el segundo relato del libro. También niños, en una tonta tarde de feria (El arca de Noé) o de guerras entre bandas con Declive y ocaso de Frankie Buller, basado en hechos reales (¡o eso parece!). Y, por supuesto, hombres detestables que harían bien en desaparecer, especialmente los de Mr Raynor, el maestro de escuela y El partido.

 

Puede que cuanto más te guste dominar a la gente más muerto estés.

 

A través de estos relatos, recibimos valiosas conclusiones que me gustaría plasmar en esta reseña de La soledad del corredor de fondo. Voy a ello.

La dignidad es uno de los bienes más preciados que tiene el ser humano. Los altos poderes, con ciertas excepciones, no dudarán en aprovecharse de quienes menos tienen para sus propios propósitos. Las fuerzas policiales son fuerzas de opresión, abuso y represión. La soledad no es buena compañera. Existen muchas personas mediocres que desean que el resto del mundo también lo sea. Las personas pobres rara vez tienen capacidad de decisión; aceptan lo que llega. Nuestras vidas nos pertenecen, y nosotrxs, y nadie más, debe decidir qué hacer con ellas.

Mis relatos favoritos, muy por encima del resto —así lo he sentido; la razón de que el libro, en conjunto, no me parezca sobresaliente— son El cuadro del barco de pesca, La soledad del corredor de fondo, Una tarde de sábado y Declive y ocaso de Frankie Buller.

Título: La soledad del corredor de fondo. Autor: Alan Sillitoe. Editorial: Editorial Impedimenta. Edición: 2026.

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