Un poco de contexto antes de comenzar con esta reseña de Hierba… En el epílogo, Keum Suk Gendry-Kim reflexiona sobre la necesidad o no de contar una historia que ya ha sido contada en numerosas ocasiones de distintas formas. Finalmente, llega a la conclusión de que el libro importa porque su protagonista, Lee Ok-Sun, importa.
Durante 488 páginas, ilustradas con una maestría que utiliza la tinta negra para transmitir emociones crudas y profundos silencios, la autora nos sumerge en uno de los episodios más oscuros y dolorosos de la historia reciente: la vida de Lee Ok-Sun, una mujer que, como tantas otras, fue vendida, engañada o secuestrada para convertirse en una «mujer de consuelo» —una esclava sexual al servicio de los soldados japoneses durante la Segunda Guerra Mundial—.
Pero Hierba no es sólo un relato de sufrimiento. Es también un testimonio de resistencia, de memoria y de dignidad. La narrativa gráfica logra transmitir, sin adornos ni sensacionalismos, la humanidad de Lee Ok-Sun y de todas las mujeres que vivieron esa pesadilla. Cada trazo, cada sombra, cada silencio en las viñetas habla por sí mismo, creando una experiencia que conmueve y educa a partes iguales.
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Son hierbas que resisten al viento y a todo lo que las pisotea.
No hay necesidad de más spoilers ni de explicaciones adicionales en esta reseña de Hierba. Lo único imprescindible antes de leer este libro es estar dispuestx a escuchar y a recordar una historia que debe seguir presente, para no repetir los horrores del pasado.
Corre a tu librería más cercana y hazte con Hierba. No te arrepentirás.


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