El libro es un animal que, en apariencia, resulta inofensivo. Cuando unx lo ve, tan mono, tan tierno, se confía. Se confía y, sin pensar en posibles consecuencias, se acerca para acariciarlo. Sin embargo, el animal es todo lo contrario: es un ser feroz que está dispuesto a acabar con tu existencia sin pensarlo dos veces. Te cuento el porqué en esta reseña de Han cantado bingo.
Lana Corujo presenta una historia que se construye en torno a las relaciones; principalmente de dos hermanas. Unas hermanas que han nacido en una familia fragmentada, llena de heridas que no se han curado y que se transmiten de generación en generación. Estas hermanas juegan, se quieren, sufren, se odian, se reconcilian, desean, anhelan, crecen, viven… y la persona que lee es espectadora a lo largo de diferentes momentos vitales, con capítulos que hacen viajar en el tiempo. De corta extensión, estos capítulos no sólo facilitan la lectura, sino que permiten centrarse en lo verdaderamente importante, en escenas puntuales de las que se extrae una conclusión.
Todas estas escenas, cargadas de significado, crean una especie de puzzle que funciona a la perfección. Porque unx, cuando lee, es consciente de que da saltos continuos, con hechos aparentemente aislados. Sin embargo, llega un punto en que es capaz de ver la fotografía completa y, entonces, sólo entonces, llega el golpe de Lana Corujo: un gesto sencillo, pero efectivo.
❝
No hay animal más peligroso que el que está herido.
¡Seguimos con la reseña de Han cantado bingo! El formato también destaca en los diálogos. Si todas las palabras pronunciadas por los personajes del libro aparecen entre llaves ({Hola}), las de las hermanas se diferencian, poniendo acento en su importancia. Así, la protagonista se presenta en cursiva (Hola), mientras que Aleja, la hermana, aparece subrayada (H͟o͟l͟a͟). Este recurso, en apariencia sencillo, refuerza la relación entre hermanas, que deben sobrevivir a un entorno no siempre amable.
Ese entorno es, precisamente, uno de los temas principales del libro: el lugar y familia en la que naces es determinante en el desarrollo de una persona. En esta novela, Lana Corujo habla de ello de una forma natural, aunque llena de tristeza, acercándose a las propuestas de otras autoras como Aida González Rossi, con Leche condensada, o Elisa Victoria, con Vozdevieja. En Han cantado bingo, la autora representa una familia fragmentada por el duelo que no se procesa, pero también por los deseos que no se cumplen (a veces, es mejor).
Ese duelo y esos deseos incumplidos se transmiten en el libro de forma magistral, llegando a sentir el dolor como propio. Con un lenguaje sencillo, la autora es capaz de transmitir sentimientos muy complejos como la rabia, la tristeza o el desasosiego.
Han cantado bingo está siendo todo un fenómeno. Cada vez son mayores las ventas del libro. Las críticas no hacen más que alabar el trabajo de Lana Corujo. Y yo entiendo perfectamente por qué. Uno de mis libros favoritos del año.


¡Totalmente! Tienes razón con lo que dices.
Coincido contigo en muchas reseñas pero esté libro me ha decepcionado, no he conectado con las hermanas, ni con la historia. Dentro de un tiempo volveré a leerlo para ver si no era mi momento o simplemente no me gusta.