Si, algún día, quién sabe por qué, alguien me pregunta si he leído algo parecido al nuevo libro de Marcos Dosantos, tendré que decirle que no. Quizás existe esa obra, y ese alguien quiera hacérmelo saber, pero, se ponga como se ponga, yo esa obra no la he leído ni la he visto en mi vida. Sí he leído, por supuesto, el nuevo libro de Marcos Dosantos, y he llegado a la conclusión de que, efectivamente, nunca he leído nada parecido. Te lo cuento en esta reseña de El príncipe lagarto.
Esta novela es desvergonzada, irreverente y muy sexi, y su protagonista no podía ser de otra manera; Rayco Bethancourt es exagerado y absolutamente delirante. Esa desmesura que define al personaje termina impregnando toda la novela. Sus escenas, grotescas y disparatadas (el s*xo anal parental, la alpaca vi*lada), se suceden con un ritmo frenético y, contra todo pronóstico, muchas consiguen algo muy difícil: hacer reír de verdad. Porque, si hacer llorar ya es complicado, escribir una comedia que provoque carcajadas lo es todavía más.
La estructura también juega a su favor. Los capítulos, concebidos como pequeñas escenas de un relato mayor, mantienen un ritmo ágil y hacen que la lectura avance con facilidad. La narración es caótica y fragmentada, sí, pero, lejos de perjudicarla, esa decisión potencia su personalidad. Porque, en El príncipe lagarto, todo es desmedido. También su ambientación: una especie de isla canaria convertida en una metrópolis punki, tropical y futurista, donde entrar en un bar que sirve c*los, p*nes y vag*nas acompañados de salsas exóticas forma parte de la más absoluta normalidad.
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El placer y el poder son aguas del mismo barranco.
¡Sigo con esta reseña de El príncipe lagarto! Bajo toda esa apariencia extravagante, se esconde una sátira que nos obliga a preguntarnos quiénes somos, qué queremos y, sobre todo, qué no estamos dispuestxs a hacer para conseguirlo. También hay una visión muy crítica de la política, presentada como un gran teatro habitado por personajes hambrientos de poder, conspiraciones construidas sobre la nada y discursos completamente alejados de las necesidades de la ciudadanía. Como en la vida real.
No tengo claro que éste sea un libro para todos los públicos, pero quien se atreva a adentrarse en sus páginas encontrará una historia sin igual. Y eso siempre ha sido, es y será motivo suficiente para leerla.


Lo acabo de terminar y es un libro desenfadado, atrevido y, como dices, que te hace reír. Aunque el tema político me ha resultado algo pesado, básicamente porque es un tema que me aburre soberanamente. Aún y así, me pareció muy original. Una gran reseña. Por cierto, soy @elpuntoyfinal en Instagram. Un saludo.