La novela debut de Laura Chivite es una propuesta muy interesante, distinta, con una voz propia desde la primera página.
A ratos avanza por caminos que no terminan de encajarme —esos elementos sobrenaturales que aparecen en una historia que, de entrada, no parecía necesitarlos—, pero lo cierto es que el conjunto funciona. Porque lo que puede parecer un desvío innecesario se equilibra con una estructura arriesgada y una narración fresca, juguetona, llena de ingenio. Diez sobre diez, por cierto, a los relatos protagonizados por la cabra Juana. Qué maravilla más inesperada.
Si unx se entrega a la fantasía, si acepta la locura que es este libro, se encuentra con una historia que habla, en el fondo, de lo de siempre: los vínculos familiares, el apego, la identidad, las relaciones que se desgastan o se rompen, las expectativas que casi nunca se cumplen. Lo hace con ternura, con crudeza, con humor, con desgarro. Es un relato que, sin renunciar a lo extraño, acierta en lo humano.
❝
A veces fantaseo con tocar fondo.
Una historia cruda, pero esperanzadora. Una autora a la que pienso seguir muy de cerca, porque lo que ha hecho aquí es sólo el principio. Va a dar mucho de qué hablar. Y con razón.


0 comentarios