No conocía el suceso que se narra y, tras descubrirlo, me he quedado tan loco como cuando perdí mi segundo móvil en menos de un mes. De verdad. Esa sensación de necesidad absoluta por saber más antes de escribir esta reseña de El adversario. De querer pasar horas leyendo sobre la historia, buscando vídeos, documentales, artículos, lo que sea. De esas veces en las que le cuentas a todo el mundo lo que estás leyendo porque no puedes guardártelo. Una cosa loquísima.
El libro de Emmanuel Carrère es un ejercicio periodístico como pocos he leído. Podría haber optado por una redacción más neutra, más académica, relatando los hechos con mayor o menor acierto, tirando de cronología y poco más. Pero no. Carrère se mete en el barro, se moja, escribe con un estilo narrativo propio de una novela negra —oscuro, atrapante, tenso—, sin perder nunca el foco en la objetividad ni en el rigor periodístico. Y, para mí, ahí está el gran acierto del libro.
❝
La gente no sabe lo que es la locura. Es horrible. Es lo más horrible que hay en el mundo.
Consigue mantener la tensión hasta el final, incluso cuando ya se sabe lo que ocurrió. Porque no se trata sólo de los hechos, sino de las personas, de lo que se ocultó, de lo que no se quiso ver. Y, sobre todo, de cómo se cuenta. Una lectura de esas que te revuelven, que te dejan pensando, y que demuestran que el periodismo, cuando está bien hecho, también puede ser literatura de la buena.


0 comentarios