He llorado como un niño leyendo el debut literario de Lucía Solla Sobral. Un libro que destaca en contenido, con una historia desgarradora, y en forma, con un manejo de la estructura, de la narración y del lenguaje que cautiva. Te cuento de forma más detallada en esta reseña de Comerás flores.
No dejo de pensar en el libro, y eso no siempre me ocurre (doy gracias, a la vida, a la editorial, a quien escribe el libro, no sé, a alguien, cuando me ocurre). La verdad es que no sé bien qué es. Supongo que es lo que cuenta la autora, que resulta tan violento, tan evidente, pero a la vez tan sutil, que algo se remueve por dentro. Una historia universal y, a la vez, tan personal.
Yo he sido, en parte, Marina. He visto en ella rasgos de la personalidad, esa sumisión, ese miedo a hablar, ese querer agradar, que me han recordado a una versión pasada (con suerte, no volveré a ser; no quiero volver a ser). Y, aunque el entorno no es el mismo, aunque el escenario es otro, aunque lxs protagonistas son otros, esa angustia que se refleja en el libro me ha acompañado en todo momento, despertando viejos recuerdos.
No suelo decir eso de «éste es un libro necesario». Siempre me lo pregunto: necesario para quién. Una frase manida que carece de significado, una frase vacía que sirve de adorno. Sin embargo, con Comerás flores tengo la necesidad de decirlo: es un libro necesario. Porque nos permite asistir en primera persona al horror más absoluto, uno que se vive durante gran parte del relato. Lo doloroso, sin embargo, no es este horror; no lo único, al menos. Lo que más duele es ver cómo la protagonista describe y normaliza situaciones de violencia, escondiéndolas debajo de la alfombra porque el amor. El amor el amor el amor el amor. ¿El amor?
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Sabrás que lo que se acaba se acabó mucho antes y no se acabará del todo hasta tiempo después.
Cerca de esa violencia, muy muy muy cerca, justo al lado, está el duelo por la pérdida de su padre. Una sombra que está presente en todo momento, porque el amor, el verdadero amor, no lo otro, eso no, permanece incluso cuando la persona en la que lo depositamos ya no está. Ese amor que se viste de tristeza es la cara B del libro, que nos recuerda lo efímero, lo que perece, lo que se marcha. Un amor que se manifiesta con una foto pegada en la nevera.
Todo ese dolor, todo ese perder, toda esa deriva, todo ese sufrir, se expresa en el libro de una forma que cautiva, que atrapa, que no suelta. Unx empieza a leer y, cuando menos se lo espera, ya no puede parar. Está tan dentro de la historia como sus personajes. Si esto ocurre, es porque Lucía Solla Sobral pone a disposición de la historia una serie de recursos que funcionan a la perfección: capítulos cortos, diferentes formatos de narración —los capítulos dirigiéndose a la protagonista desde el presente y el listado de «pertenencias» son tan devastadores como atractivos—, una narración fluida, un lenguaje poético, descriptivo y dinámico… Un conjunto que hace de este libro uno de mis favoritos de 2025.
Termino esta reseña de Comerás flores triste, creo que, incluso, con ganas de llorar (¡otra vez!). Y pienso: qué suerte la mía, que estoy vivo para sentir tanto.


El mejor libro revelación de este año.
Lucía ha llegado para revolucionar el panorama literario. 🌼🌼