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Reseña Cauterio
222 páginas

Reseña Cauterio

Es el verano de 2014. Una mujer joven que acaba de ser abandonada por su pareja huye de Barcelona a Madrid con un secreto y la convicción de que el apocalipsis se acerca. Cuatro siglos antes, otra mujer, Deborah Moody –quien pasó a la historia como «la mujer más peligrosa del mundo»–, se ve obligada a emigrar a las colonias de América del Norte cargando a su vez con otro secreto, muy distinto. ¿Qué tienen en común estas dos mujeres? ¿Por qué han decidido alejarse de aquello que conocen y empezar de nuevo?

Y qué digo yo...

Si reuniera todos los elementos que busco y valoro cuando me enfrento a un libro, el resultado se parecería muchísimo a los que encontrarás en esta reseña de Cauterio. Una novela que no sólo cumple con mis expectativas lectoras, sino que las desborda y las transforma. Lucía Lijtmaer ha escrito una obra que es, a la vez, experimento narrativo, retrato emocional y declaración política.

Ingrediente número 1: dos voces potentes y diferenciadas. Deborah Moody y #ChicaSinNombre son mujeres separadas por siglos de historia, pero unidas por un hilo invisible que recorre todo el libro: el deseo de vivir fuera de las normas impuestas, de habitarse a sí mismas en un mundo que las quiere calladas, sumisas, dóciles. Cada una, a su manera, camina sobre el borde afilado que separa la entrega del sometimiento, la fe del fanatismo, el amor de la anulación.

Ingrediente número 2: estructura fragmentada y saltos temporales. Cauterio no se deja atrapar fácilmente. Juega con el tiempo, con la linealidad, con las conexiones invisibles. Durante buena parte de la lectura, quien lee camina a tientas, tratando de entender cómo se relacionan los hechos. Pero esa incertidumbre forma parte de la experiencia: porque, cuando todo encaja, cuando las piezas comienzan a colocarse, la historia adquiere una dimensión reveladora. El cierre —que puede provocar debate— a mí me dejó plenamente satisfecho.

Un golpe es un instante, sí, pero el dolor es un proceso.

Ingrediente número 3: personajes profundamente construidos. Lo que hace Lijtmaer con sus protagonistas es magistral. Cada una tiene un tono, una voz, un lenguaje propio que refleja su bagaje personal, cultural y temporal. La autora logra diferenciarlas con claridad y una naturalidad pasmosa, sin necesidad de subrayados ni artificios. Basta con leer unas líneas para saber quién está hablando, qué desea, qué teme, qué le duele.

Ingrediente número 4: frases que se quedan. El libro está plagado de esas líneas que no se olvidan (como la de esta reseña de Cauterio), que se te instalan dentro sin pedir permiso. Frases punzantes, inteligentes, a veces desgarradoras. Reflexiones que parecen escritas para ti, para ese momento exacto en que las lees. Y que sabes que, más adelante, volverás a buscar.

Con todos estos ingredientes, Lijtmaer ha cocinado una novela que no he podido dejar de leer. Una historia que me ha hecho pensar, sentir, cuestionar. Una obra que es literatura, pero también memoria, resistencia y ruptura.

«Qué festín, qué festín», cantaría Lumière. Y no le faltaría razón.

Título: Cauterio. Autora: Lucía Lijtmaer. Editorial: Editorial Anagrama. Edición: 2022.

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