La expresión «no juzgues un libro por su portada (ni por su título)» parece haber sido inventada para Alegrías y desventuras de Martha Friel. No hay otra explicación ni margen para la duda.
Meg Mason nos regala una obra que, con una honestidad brutal, refleja la realidad de quienes conviven con problemas de salud mental. Pero lo hace sin caer en el drama constante ni la autocompasión, sino con un humor afilado, ácido, en ocasiones tan sincero y mordaz que bien podría formar parte de un capítulo de Fleabag (sólo por esto ya merece la pena esta reseña de Alegrías y desventuras de Martha Friel).
El libro se mueve con destreza entre lo divertido y lo desgarrador, alternando momentos que te arrancan una sonrisa con otros que te remueven las entrañas y te hacen reconocer esa verdad incómoda:la vida es una mezcla inevitable de alegrías y desventuras, y nadie está exento de ambas. Porque, a fin de cuentas, todxs llevamos nuestras propias batallas invisibles, y pocas veces sabemos cómo las afrontan quienes nos rodean.
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Lo ideal sería averiguar por qué uno no para de tropezar con la misma piedra.
¡Seguimos con la reseña de Alegrías y desventuras de Martha Friel! Lo más valioso es que, sin esperarlo, este libro me ha enseñado muchas cosas. Sobre la fragilidad, sí, pero también sobre la fuerza que reside en aceptar que somos más que lo que nos ocurre. Que nuestras historias no nos definen por completo, y que hay espacio para reír y llorar, para caer y levantarse. Que podemos convivir con la vulnerabilidad y, aun así, seguir adelante.
Alegrías y desventuras de Martha Friel es un espejo que invita a mirarnos sin máscaras y con algo de cariño. Es un recordatorio de que, detrás de cada sonrisa, puede haber una tormenta, y que la compasión, hacia unx mismx y hacia los demás, es lo que realmente nos salva.


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